Clases de 2 horas, dinámicas y comunicativas, con mucha práctica oral, seguimiento frecuente y trabajo de todas las destrezas del inglés.
Nuestros cursos intensivos están diseñados para que el alumno avance de forma clara, práctica y constante durante el verano. No son simplemente clases largas de gramática ni dos horas haciendo ejercicios en silencio. Son clases estructuradas, dinámicas y comunicativas, con mucho seguimiento para asegurar que los alumnos realmente aprenden y usan el inglés.
Aunque trabajamos todas las áreas principales del idioma, el enfoque de la clase es siempre comunicativo. Esto significa que, sea cual sea el contenido de la sesión, los alumnos tienen muchas oportunidades para hablar, participar, responder preguntas, trabajar en parejas y usar el inglés de forma activa.
El objetivo no es que el alumno memorice contenidos de forma pasiva, sino que aprenda a utilizarlos con más seguridad y naturalidad.
Cada sesión tiene una duración de 2 horas de clase. Durante este tiempo trabajamos las principales destrezas del inglés:
Práctica oral frecuente para ganar fluidez, seguridad y naturalidad.
Comprensión auditiva con actividades adaptadas al nivel del grupo.
Lectura, comprensión, vocabulario y estrategias para entender mejor los textos.
Práctica escrita guiada según el nivel y los objetivos del alumno.
Gramática explicada de forma clara y practicada en contexto.
Vocabulario útil, revisión frecuente y práctica para recordarlo mejor.
Las clases siguen una estructura clara para que los alumnos sepan qué están aprendiendo y por qué. Al mismo tiempo, intentamos que las sesiones sean variadas, activas y participativas.
Una clase puede incluir:
De esta forma, los alumnos no pasan dos horas haciendo siempre lo mismo. La clase combina explicación, práctica, comunicación y revisión.
Cada sesión puede variar según el nivel y las necesidades del grupo, pero una clase intensiva puede tener una estructura similar a esta:
Revisión de vocabulario, gramática o errores anteriores.
Presentación y práctica de nuevo contenido.
Actividades comunicativas y speaking.
Listening, reading o actividades de comprensión.
Writing, grammar o práctica tipo examen.
Mini prueba, corrección o repaso final.
Esta estructura es orientativa. No todas las clases son iguales, pero siempre buscamos un equilibrio entre teoría, práctica y comunicación real.
Uno de los objetivos principales del curso es que los alumnos ganen confianza al hablar inglés.
Por eso, incluso cuando trabajamos gramática o vocabulario, buscamos formas de convertirlo en práctica oral. Por ejemplo, después de aprender una estructura gramatical, los alumnos no solo hacen ejercicios escritos: también la usan para hacer preguntas, responder, describir situaciones, comparar ideas o hablar sobre temas reales.
Queremos que el inglés pase de ser algo que el alumno “sabe” a algo que puede usar.
Trabajamos con grupos reducidos para que los alumnos puedan participar más y recibir más atención durante la clase.
Antes de empezar, realizamos una prueba de nivel gratuita para asegurarnos de que cada alumno esté en el grupo adecuado. Esto es especialmente importante en un curso intensivo, porque el ritmo de trabajo es más rápido que en un curso normal.
Estar en el nivel correcto ayuda al alumno a avanzar sin sentirse perdido ni frenado por un grupo que no corresponde a sus necesidades.
Al ser un curso intensivo, es importante comprobar de forma regular que los alumnos están aprendiendo y recordando los contenidos.
Por eso hacemos mini pruebas, revisiones y controles frecuentes. Estas actividades nos ayudan a ver qué contenidos están claros y qué aspectos necesitan más práctica.
Esto es especialmente importante con el vocabulario. Si el alumno no repasa de forma constante, es fácil olvidar palabras nuevas. Por eso insistimos en que los alumnos estén al día y revisen regularmente lo que se trabaja en clase.
Las pruebas no están pensadas para presionar al alumno, sino para ayudarle a ver su progreso, detectar dificultades y reforzar lo que todavía necesita práctica. Estas revisiones son breves y están pensadas para ayudar al alumno, no para añadir presión.
Además de las 2 horas de clase, los alumnos pueden recibir tareas para reforzar lo aprendido. Estos deberes pueden incluir ejercicios de gramática, vocabulario, lectura, escritura o preparación para la siguiente clase.
De forma opcional, los alumnos también pueden quedarse en la academia después de la clase para hacer sus deberes o repasar. Esto puede ser útil para alumnos que trabajan mejor en un ambiente tranquilo y con una rutina clara de estudio.
Un curso intensivo puede ayudar mucho, pero para aprovecharlo bien es importante que el alumno venga con una actitud positiva y esté dispuesto a participar.
Recomendamos que los alumnos:
No esperamos que los alumnos hablen perfectamente. De hecho, equivocarse forma parte del aprendizaje. Lo importante es practicar, corregir y seguir mejorando.
Nuestro objetivo es que los alumnos terminen el curso con más seguridad, más fluidez y una base más sólida de inglés.
Queremos que noten una mejora real: no solo en los ejercicios, sino también en su capacidad para entender, expresarse y participar en inglés con más confianza.
Si quieres consultar los niveles, duración, horarios y objetivos del curso, puedes volver a la página principal del curso intensivo.
Antes de incorporarte, realizamos un test de nivel para recomendarte el grupo más adecuado. También puedes probar una clase antes de confirmar tu plaza.